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traducción libre del italiano por Adriana Alarco de Zadra
CANTO XXVIII - A SI MISMO
Ahora descansarás para siempre
cansado corazón mío. Murió el engaño extremo
que yo eterno creí. Murió. Bien sé,
que en nosotros aquellos engaños predilectos,
además de la esperanza, el deseo está apagado.
Descansa para siempre. Demasiado
has palpitado. Ninguna cosa valen
tus motivos, ni la tierra
es digna de suspiros. Amargura y tedio,
la vida no es más que eso, y es fango el mundo.
Tranquilízate ya. Desespera
por última vez. Al nuestro género el destino
donó sólo el morir. Despréciate
a ti mismo, a la natura, al destino
horrible que escondido
obra en nuestro daño y a la infinita
vanidad de todo.
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